
Jennifer Beckett se trasladó a San Francisco en 1989, justo a tiempo para el terremoto de Loma Prieta. Sin inmutarse por el traqueteo del paisaje, se instaló e hizo de esta ciudad, y del IIBA, su hogar. Jennifer se incorporó al Consejo de Administración en 1990, atraída por «la misión y los programas del IIBA», que «facilitan la ciudadanía y el compromiso cívico, para que las personas recién llegadas a este país puedan ser productivas y participar».
Jennifer trabajó 15 años en Tailandia, Bangladesh, Indonesia y Filipinas. Su trabajo incluía la enseñanza del inglés a estudiantes de postgrado comprometidos con la promoción de sus propias oportunidades educativas. Tras regresar a Estados Unidos, Jennifer pasó dos años viajando de Washington D.C. a Yakarta para trabajar en un proyecto gubernamental destinado a mejorar el análisis de la política sanitaria. Estas enriquecedoras experiencias internacionales reafirmaron la creencia de Jennifer de que la diversidad nos beneficia como individuos, como comunidades y como nación. «Muchos miembros de mi propia familia llegaron a Estados Unidos procedentes de otros lugares, y su influencia, así como el tiempo que pasé en otros países, me han enseñado la alegría que supone estar expuesto a muchas culturas y beneficiarse de ellas».
Jennifer ha sido presidenta, vicepresidenta y secretaria de la Junta del IIBA. «Nunca he sido tesorera. Siempre he intentado dejar eso para la gente con más talento para el dinero», bromea.
A lo largo de los años, Jennifer ha quedado impresionada por la capacidad del IIBA de expandirse más allá de su sede original en San Francisco, para servir a otros condados del Área de la Bahía. Cree que la fuerza del IIBA no sólo procede de su profunda historia de defensa, sino de su capacidad para responder a los cambios del entorno. «Crecemos y nos adaptamos constantemente, ofreciendo formación a los becarios de las escuelas de posgrado, incorporando a nuestro personal y a nuestra junta directiva a personas con talento, y respondiendo a las normativas de inmigración en perpetuo cambio. Nuestra respuesta a DACA fue un excelente ejemplo de ello, y espero que la ampliación de DACA y DAPA nos brinde otra oportunidad de responder a la cambiante política de inmigración.»