Vanessa y Diego siempre se han considerado estadounidenses. Ambos fueron traídos a EEUU desde México cuando eran muy jóvenes. They grew up here. They went to school here. Aquí se conocieron y se enamoraron. Aquí se casaron y aquí tuvieron a sus hijos, Diego Jr. de 6 años y Carlos de 3. Por lo que a ellos respecta, California siempre ha sido su hogar.
Vanessa y Diego soñaban con comprar una casa, donde sus hijos tuvieran un lugar seguro donde crecer. Sin embargo, la situación de indocumentado de Diego causó mucha incertidumbre a la familia.
Cuando el presidente Obama anunció la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) en 2012, Diego presentó su solicitud. Diego tenía un año cuando lo trajeron a Estados Unidos. Gracias a DACA, obtuvo un permiso de trabajo que le permitió mantener a su familia y recibir protección frente a la deportación.
Cuando concertó una cita en el Instituto Internacional del Área de la Bahía (IIBA), Diego estaba decidido a convertirse en residente permanente, para obtener mayores oportunidades y más seguridad para su familia. El IIBA ayudó a Vanessa, ciudadana estadounidense, a solicitar la residencia permanente de Diego.
Los cónyuges de ciudadanos estadounidenses pueden obtener la residencia permanente mediante el proceso consular, que requiere viajar al país de ciudadanía para una entrevista en el Consulado o Embajada de Estados Unidos.
Dejar a su familia para ir a su entrevista en el consulado estadounidense de Ciudad Juárez fue desgarrador para Diego. Cada noche que pasaban separados, Diego llamaba a su mujer y a sus hijos, conteniendo las lágrimas, sin saber exactamente cuándo volvería a casa. Tanto Diego como Vanessa sabían que se arriesgaban a una separación más larga si le denegaban la solicitud.
La buena noticia es que la solicitud de Diego fue aprobada y Diego se reunió con su mujer y sus hijos. Esta es la diferencia que marca tener acceso a servicios jurídicos de inmigración de alta calidad y bajo coste. Esta es la diferencia que el IIBA marca a diario.
Resulta tranquilizador saber que, en cierto modo, el Sueño Americano sigue existiendo. Como residente permanente, Diego consiguió un trabajo sindicado en San Francisco. En agosto de 2018, Vanessa y Diego compraron lo que habían soñado durante tanto tiempo: una casa para su familia.
El IIBA agradece haber trabajado con Vanessa y Diego para que por fin se sientan seguros en el país que siempre ha sido su hogar.
Puedes ayudar a apoyar a familias inmigrantes como la de Vanessa y Diego haciendo un donativo al IIBA hoy mismo.