«Mi sueño de convertirme en la primera ciudadana estadounidense de mi familia no se habría hecho realidad sin la ayuda del IIBA», dice María Luna, clienta del IIBA.
María volvió a la clase de ciudadanía el martes pasado para dar las gracias al personal y a los voluntarios y celebrarlo con sus compañeros. «Anthony y Dannhae, personal del IIBA, me ayudaron durante todo el proceso. Dannhae me llamaba y se aseguraba de que recibía todos los recibos y avisos de citas de inmigración, y Anthony fue un gran instructor de ciudadanía», dice María.
Con su logro, María no sólo se ha ganado para sí misma el pleno acceso a todos los beneficios de la ciudadanía, sino que también ha allanado el camino a su hijo. «Ahora que tengo mi ciudadanía, mi hijo tiene derecho a ser ciudadano estadounidense». Cuando se le pregunta qué le diría a alguien que necesite servicios de inmigración, María dice: «Recomendaría totalmente el IIBA a cualquiera que necesite apoyo y ayuda para hacer realidad sus sueños.»