HISTORIAS DEL IIBA: SHELLI
El Instituto de Inmigración del Área de la Bahía (IIBA) ha lanzado una campaña -llamada I’M IIBA- para ensalzar lo que sabemos que es el verdadero carácter y las contribuciones positivas de los inmigrantes y los defensores de los inmigrantes en el Área de la Bahía. Esta semana destacamos la inspiradora historia de Shelli, voluntaria …
Personal del IIBA: Diamante Rueda
Diamante es la Coordinadora de Asistencia Jurídica de la oficina del IIBA en Redwood City y educa a la comunidad inmigrante sobre sus derechos constitucionales. También trabaja en diversos casos de inmigración y coordina el programa DACA. Diamante eligió el IIBA porque le apasiona defender a la comunidad inmigrante.
Personal del IIBA: Valentina Ozbek
"Estoy encantada de unirme al IIBA como abogada en plantilla y coordinadora del programa Pro-Bono", dice Valentina Ozbek. Además de prestar servicios jurídicos de inmigración a nuestros clientes, Valentina trabajará con importantes empresas tecnológicas y bufetes de abogados para impulsar nuestro programa pro-bono y ampliar nuestra misión de capacitar y servir a la comunidad inmigrante del Área de la Bahía.
Voluntario: Stephen Filios
Cuando Stephen Filios no está enseñando Fundamentos de la Ciencia en el programa online de la Universidad Brigham Young de Idaho, trabaja como voluntario en las clases de preparación para la ciudadanía del IIBA. "Siempre me ha interesado trabajar con personas de distintas culturas", dice Stephen, así que se ofreció a dar clases en San Francisco, en el Tenderloin, a las que asisten sobre todo mujeres árabes.
Proteger y Servir a su Comunidad
Javier es el primer miembro de su familia que se gradúa en la universidad, con una licenciatura en justicia penal por la Universidad Estatal de San José, y planea convertirse en agente de policía algún día. Sus aspiraciones de proteger y servir a su comunidad provienen de las muchas luchas a las que se enfrentó al crecer.
Superar el analfabetismo a los 60 años
Cuando María se trasladó a Estados Unidos, su principal objetivo era asegurarse de que sus hijos tuvieran la oportunidad de ir al instituto y a la universidad. María esperó pacientemente 20 años en Estados Unidos antes de tener la oportunidad de solicitar la ciudadanía estadounidense. Para ello, no sólo tuvo que superar su analfabetismo, sino también aprender a hablar inglés.